Irema Curtó es el origen de todo.
El punto de partida de lo que hoy es el ecosistema Manuel Curtó, y el motor que impulsa todos nuestros proyectos. Su existencia responde a un propósito claro: preservar y continuar el legado de una obra irrepetible.
Mi padre, Manuel Curtó Gracia, fue el creador del concepto de raza Perro de Presa Canario. Fue él quien le dio nombre, definió su estándar, realizó los primeros cruces y lo posicionó en el mapa mundial. Ese trabajo monumental, fruto de décadas de estudio, selección y pasión, se mantiene vivo en cada Presa Canario que existe hoy en el mundo.
Desde niño crecí entre perros, observando, aprendiendo y entendiendo su naturaleza. Toda mi infancia estuvo marcada por ellos, y toda mi vida —incluso el nombre que me dieron mis padres— ha estado ligada a preservar ese legado.
Al cumplir los 18 años me di de alta como autónomo y decidí dedicar mi vida a esta misión, aportando mis propias habilidades para llevar el Presa Canario de Irema Curtó a todos los rincones del mundo, consolidándolo como referente absoluto de la raza.
Hoy, Irema Curtó sigue siendo el corazón de nuestro trabajo y la base sobre la que gira todo lo demás: una herencia viva, un compromiso familiar y una responsabilidad con la historia del Presa Canario.
